Como se apunta en el título, esta tesis pretende localizar en las filosofías del Estado
de Hegel y Kant un hito insuperado en una determinada manera de aproximarse al
problema de las instituciones, y de reconocer el Estado como uno de los más importantes,
si no el más importante, de los hechos institucionales modernos. Poniendo el foco en
Hegel y Kant, la investigación pretende aislar y describir algunos elementos que
caracterizan dos maneras muy diferentes de pensar el hecho institucional, pero…
Read moreComo se apunta en el título, esta tesis pretende localizar en las filosofías del Estado
de Hegel y Kant un hito insuperado en una determinada manera de aproximarse al
problema de las instituciones, y de reconocer el Estado como uno de los más importantes,
si no el más importante, de los hechos institucionales modernos. Poniendo el foco en
Hegel y Kant, la investigación pretende aislar y describir algunos elementos que
caracterizan dos maneras muy diferentes de pensar el hecho institucional, pero que son
inseparables ambas de una común comprensión de la filosofía como sistema, y como
sistema de la libertad. La hipótesis que anima el estudio es que el fundamento de las
apreciables divergencias en las respectivas filosofías jurídico-políticas de Hegel y Kant
debe buscarse precisamente en el nivel metafísico de la respectiva comprensión de la
relación que vincula la idea de libertad y la de sistema. Que una cierta teoría de los hechos
institucionales, y singularmente (aunque no exclusivamente) del Estado, quede inscrita
como parte o como momento necesario de sistemas de filosofía pura que no conocen otro
fundamento que la libertad, y la exigencia racional de realización de la libertad, confiere
a esa teoría un carácter normativo que denominamos aquí clásico, porque integra en una
unidad coherente los rasgos esenciales de la autocomprensión de la existencia moderna,
y porque a nuestro entender impulsa el proyecto moderno en una amplitud y una altura
que no tenemos derecho a considerar superada. Esta es la razón por la que este estudio se
centra en la filosofía clásica alemana, y propone reconsiderar lo que une y lo que separa
la lucha por el sistema de Kant y de Hegel. El objetivo es recuperar, mediante el estudio
de esa controversia, la inteligibilidad que echamos en falta en el debate contemporáneo
sobre superación o vigencia del Estado, esto es, sobre permanencia o caducidad de la
forma definitoria de lo político moderno. Ciertamente, construir (o presuponer) un
sistema filosófico completo, abarcante de todas las dimensiones de lo real, ya no es
condición sine qua non para poder formular una doctrina del Estado, o para plantear una
reflexión sobre derecho y política. Por otro lado, la inquietud por el significado de
palabras como concepto, fundamentación o idea, la inquietud por lo lógico, no mueve en
los teóricos del Estado investigaciones previas sobre la esencia de la razón, o sobre la
relación de razón y ser, del estilo de la Crítica de la razón pura o la Ciencia de la Lógica.
Pero lo político moderno dependía, desde el punto de vista de su configuración teórica,
de esas investigaciones previas, en las que yace un saber a priori, metapositivo y
metateórico, de cualquier exposición de principios sobre lo institucional, sobre lo estatal
o sobre lo político. Su pérdida, o su modificación más o menos implícita, es también la
pérdida, o la transformación más o menos palpable, de la inteligibilidad de instituciones
que todavía hoy son las nuestras.
Esta investigación parte de una afirmación sobre la índole del tiempo que todavía
es el nuestro, formulada por Martin Heidegger con nitidez a mitad de los años treinta: el
tiempo de los sistemas ha pasado; y del modo como Carl Schmitt asume y reformula en
los años sesenta esa misma convicción, pero añadiendo el corolario de que ese final del
tiempo de los sistemas tiene su otra cara en el hecho de que la época de la estatalidad toca
ahora a su fin. Ciertamente sigue habiendo Estados y ciertamente sigue habiendo
filosofía, pero la cuestión es si el tiempo de este tipo de construcciones teóricas y políticas,
la correlación estructural que las une ha quedado ya atrás, y si la formas existentes de lo
uno y de lo otro adolecen de una suerte de anacronismo e ininteligibilidad, y si sus
conceptos fundamentales (soberanía, representación, dignidad, publicidad) resultan no
sólo cuestionados, sino ni tan siquiera comprendidos, y flotan como significantes-fetiche
sobre una nada de significación. Esta tesis pretende hacerse cargo de esta situación; pero
frente a reflexiones contemporáneas que consideran el Estado como un objeto en realidad
espectral, y llaman a asumir, definitivamente, que el Estado ha muerto, plantea el interés
de examinar el problema a la luz del apasionado proyecto de fundamentación racional del
Estado como obra de la libertad, y de la discusión sobre las líneas esenciales de una
constitución jurídicamente perfecta, que, al hilo del acontecimiento de las revoluciones
modernas, y singularmente de la revolución francesa, se puso en marcha en la filosofía
clásica alemana
La tesis se divide en dos partes, dedicadas respectivamente a Hegel y a Kant, y
quiere sugerir con ello un movimiento de Hegel a Kant, del institucionalismo hegeliano
al normativismo del derecho racional kantiano, como la ruta más idónea para afrontar la
discusión contemporánea en torno a las relaciones de lo político y lo jurídico en un mundo
global, en el que desarrollo tecnológico, retorno de lo arcaico, quiebra de vínculos y nueva
distribución de los centros de poder forman un continuo extraño, cargado de enigmas y
peligros. En cada una de esas dos partes se han recorrido los mismos puntos: la posición
crítica de Hegel y de Kant respecto del derecho natural moderno y las teorías del contrato,
la deducción del Estado a partir del concepto de libertad, el problema de la constitución
del Estado, la comprensión de la condición moderna de la unión política involucrada en
un planteamiento y otro. Se ha atendido especialmente a la cuestión del lugar sistemático
de las respectivas doctrinas del Estado, pero también al momento de crisis histórica en el
que se inscriben; y se han tenido en cuenta y confrontado lecturas clásicas y lecturas
actuales de ambos autores, dando prioridad a aquellos enfoques en los que el
reconocimiento del interés y actualidad de la filosofía jurídico-política de uno y otro autor
no queda desconectado de la comprensión de las bases metafísicas de las que depende. El
sentido de la investigación realizada puede resumirse en una suerte de justificación de las
expectativas que el sentido común todavía deposita en las instituciones estatales, y en una
rememoración de las razones profundas, irrenunciables, de la perseverancia de algo así
como un anhelo, todavía hoy, de Estado, y de comprensión del Estado. Es ahí donde,
pensamos, la lectura de estos dos hitos del pensamiento político “del tiempo de los
sistemas” pueda volver a arrojar luz.