La presente investigación aborda lo que se detecta como una paradoja central en la obra de Mario Bunge (1919-2020): la coexistencia de un sistema filosófico sustantivo de notable rigor, extensión y sistematización -el Hilorrealismo- con una aparente ausencia de sistematización teórica robusta sobre la naturaleza de la disciplina filosófica misma. Partiendo del vacío historiográfico en la literatura secundaria y motivada por la necesidad de clarificar las reglas del juego de la filosofía científi…
Read moreLa presente investigación aborda lo que se detecta como una paradoja central en la obra de Mario Bunge (1919-2020): la coexistencia de un sistema filosófico sustantivo de notable rigor, extensión y sistematización -el Hilorrealismo- con una aparente ausencia de sistematización teórica robusta sobre la naturaleza de la disciplina filosófica misma. Partiendo del vacío historiográfico en la literatura secundaria y motivada por la necesidad de clarificar las reglas del juego de la filosofía científica, esta tesis se propone reconstruir y sistematizar la metafilosofía implícita del autor.
El estudio comienza situando a Bunge no como un epígono aislado de la corriente denominada Filosofía Científica, sino como el artífice de una renovación del programa de esta. A través del análisis de su sistema sustantivo, se evidencia que sus tesis ontológicas (materialismo sistémico) y epistemológicas (realismo científico) no operan en el vacío, sino que presuponen una concepción normativa sobre cómo debe hacerse filosofía para ser fecunda.
Para llevar a cabo la reconstrucción, se emplea una metodología hermenéutica que utiliza la filosofía de Nicholas Rescher como filtro interpretativo, permitiendo explicitar estructuras lógicas que en Bunge operaban tácitamente. Además, se proponen ciertas herramientas conceptuales para dotar de estructura al producto reconstruido.
El núcleo de la propuesta reconstructiva se articula mediante una distinción analítica propuesta de dos niveles metafilosóficos. En primer lugar, se identifica una Concepción Metafilosófica General, inclusiva y descriptiva, que define a la filosofía como una disciplina cognoscitiva encargada de abordar "constructos límite" y problemas transdisciplinarios. Esta concepción amplia permite a Bunge reconocer la existencia de una comunidad filosófica plural y dialogante, evitando el dogmatismo de excluir a priori a las corrientes rivales.
En segundo lugar, y como aporte central, se reconstruye un Modelo Metafilosófico Específico, normativo y prescriptivo, que establece los estándares de excelencia para la "buena filosofía". Se expone este modelo como poseyendo una arquitectura lógica jerarquizada, y que como totalidad puede denominarse Filosofía Científica Hilorrealista. Este sistema normativo se define por la intersección dinámica de cuatro ejes rectores:
1. El modelo se ancla axiológicamente en un Humanismo Agatonista. La filosofía se justifica por su capacidad para promover el bienestar humano y la verdad, funcionando como una "ideología científica" que orienta la acción racional frente a los riesgos existenciales de la civilización.
2. El motor que impulsa y valida el sistema es un Pragmatismo Funcionalista. Lejos de un utilitarismo o pragmatismo ciegos, este principio evalúa las teorías y métodos por su eficacia a largo plazo para impulsar el conocimiento y la praxis. Este criterio se operacionaliza en el "B-Test", una herramienta de evaluación que prioriza la claridad, la coherencia y la compatibilidad con la ciencia.
3. La metodología prescrita es la Orientación Científica. Bunge toma a las ciencias naturales como paradigma de madurez para exigir que la filosofía adopte la exactitud formal (exactificación) y se someta a la constricción de compatibilidad con el grueso del conocimiento científico (comprobación vicaria).
4. El modelo exige la adopción del Hilorrealismo (materialismo, realismo y sistemismo) como la mejor filosofía sustantiva capaz de dar cuenta de la naturaleza de la realidad, inteligibilidad del mundo y la eficacia de la acción.
Asimismo, la investigación establece que la metafilosofía y el sistema sustantivo no son compartimentos estancos, sino que conforman un Sistema Filosófico Total gobernado por una dinámica de retroalimentación y retrovalidación continua. Gracias a la adopción del sistemismo y el criterio pragmático, este "supersistema" mantiene fuertes vínculos internos de coherencia, pero asegura su dinamismo y renovación constante mediante la fundamentación permanente en los conocimientos científicos más actualizados, en el saber experto extracientífico y en el conocimiento ordinario, permaneciendo así radicalmente abierto a la influencia del mundo extrafilosófico.
Finalmente, la tesis propone una hipótesis para dar cuenta de la supuesta asistematicidad declarada por el propio autor. Se argumenta que la negación de Bunge sobre la existencia de "teorías metafilosóficas" no debe entenderse como una renuncia a la racionalidad metafilosófica, sino como el rechazo a una teoría descriptiva unificada imposible en el que sea reúnan todas las formas de comprender la metafilosofía, lo que es compatible con la defensa férrea de un sistema normativo propio. La reconstrucción revela así que la metafilosofía de Bunge no es una colección de opiniones dispersas, sino un sistema orgánico diseñado para orientar eficazmente al homo quaerens en su interacción con el mundo.