La filosofía ha abordado los modelos de lenguaje de gran escala (LLM) con una pregunta ontológica —¿comprende la máquina?— cuya respuesta negativa, correcta, suele derivar en una conclusión paralizante: si el LLM no comprende, su output carece de valor epistémico. Este artículo argumenta que esa inferencia es inválida y propone un giro epistemológico. Primero, con la triple mímesis de Ricoeur localiza el déficit del LLM: es un agente que configura (Mímesis II) sin poder refigurar ni imputarse lo…
Read moreLa filosofía ha abordado los modelos de lenguaje de gran escala (LLM) con una pregunta ontológica —¿comprende la máquina?— cuya respuesta negativa, correcta, suele derivar en una conclusión paralizante: si el LLM no comprende, su output carece de valor epistémico. Este artículo argumenta que esa inferencia es inválida y propone un giro epistemológico. Primero, con la triple mímesis de Ricoeur localiza el déficit del LLM: es un agente que configura (Mímesis II) sin poder refigurar ni imputarse lo configurado (Mímesis III). Segundo, recategoriza el error: no «alucinaciones» —metáfora mentalista incoherente— sino infortunios de autoridad epistémica en sentido austiniano, articulados con Habermas y Floridi. Tercero, muestra que la Teoría Fundamentada y la Triangulación ofrecen el andamiaje procesal que compensa esa carencia, y lo demuestra con un prototipo implementado sobre cultura visual narco colombiana. El resultado es el concepto de prótesis hermenéutica: una arquitectura que redistribuye las funciones epistémicas entre un agente operativo (la máquina) y un agente imputable (el investigador). Philosophy has approached large language models (LLMs) through an ontological question —does the machine understand?— whose correct negative answer usually leads to a paralyzing conclusion: if the LLM does not understand, its output has no epistemic value. This paper argues that this inference is invalid and proposes an epistemological turn. First, drawing on Ricoeur's threefold mimesis, it locates the LLM's deficit: it is an agent that configures (Mimesis II) without being able to refigure or take imputation for what it configures (Mimesis III). Second, it recategorizes error: not "hallucinations" —an incoherent mentalist metaphor— but infelicities of epistemic authority in Austin's sense, articulated with Habermas and Floridi. Third, it shows that Grounded Theory and Triangulation provide the procedural scaffolding that compensates for this deficit, and demonstrates it with a prototype implemented on Colombian narco visual culture. The result is the concept of hermeneutic prosthesis: an architecture that redistributes epistemic functions between an operative agent (the machine) and an imputable agent (the researcher).