El 10 de febrero de 1997, un amplio número de organizaciones de mujeres trans y travestis, junto a Laura Bonaparte, integrante de Madres de Plaza de Mayo, llevaron adelante una intervención artística en los tribunales de la ciudad de Buenos Aires para denunciar la represión ejercida de manera ilegítima por la Policía Federal. A través de la extensión de siluetas de cartón bidimensionales, como también de muñecas de trapo rellenas de gomaespuma, que replicaban el tamaño real de un cuerpo humano, …
Read moreEl 10 de febrero de 1997, un amplio número de organizaciones de mujeres trans y travestis, junto a Laura Bonaparte, integrante de Madres de Plaza de Mayo, llevaron adelante una intervención artística en los tribunales de la ciudad de Buenos Aires para denunciar la represión ejercida de manera ilegítima por la Policía Federal. A través de la extensión de siluetas de cartón bidimensionales, como también de muñecas de trapo rellenas de gomaespuma, que replicaban el tamaño real de un cuerpo humano, se llevó adelante una jornada de protesta que buscó hacer visible las historias de mujeres trans y travestis que habían sido víctimas de la violencia represiva desde la transición democrática en Argentina. Este trabajo se propone analizar las estrategias creativas desde las cuales activistas trans y travestis ocuparon el espacio público, interpretando la apropiación creativa de la silueta, una herramienta de representación histórica en el campo de las políticas visuales del movimiento de Derechos Humanos, como un uso desplazado de esta matriz de representación artístico política. A partir del análisis particularizado de los recursos plásticos y los modos performáticos en los que llevaron adelante esta acción, se analiza el uso estratégico de la feminidad trans y travesti como una diferencia de género desde las cuales, las protagonistas buscaron ampliar los márgenes de representación de las desapariciones forzadas, al mismo tiempo que tensionaron críticamente historicidad del retorno democrático y la violencia de estado.