La participación ciudadana en la democracia sigue condicionada por sesgos de género, clase y etnia, los cuales obstaculizan la deliberación y perpetúan las desigualdades estructurales. Este trabajo analiza cómo ciertos comportamientos negativos en los procesos deliberativos, como la devaluación de la credibilidad y la manipulación emocional, afectan directamente a ciertos participantes, y, a su vez, imposibilitan la creación de un espacio seguro para la deliberación democrática. Propongo para el…
Read moreLa participación ciudadana en la democracia sigue condicionada por sesgos de género, clase y etnia, los cuales obstaculizan la deliberación y perpetúan las desigualdades estructurales. Este trabajo analiza cómo ciertos comportamientos negativos en los procesos deliberativos, como la devaluación de la credibilidad y la manipulación emocional, afectan directamente a ciertos participantes, y, a su vez, imposibilitan la creación de un espacio seguro para la deliberación democrática. Propongo para ello, entender estos comportamientos no como hechos aislados, sino como mecanismos sistemáticos de exclusión que determinan quiénes son reconocidos como portadores legítimos de conocimiento y qué expresiones emocionales se consideran válidas. Estos comportamientos negativos constituyen formas de injusticia epistémica e injusticia emocional, ya que surgen de prejuicios negativos hacia la identidad social del interlocutor y provocan el silenciamiento de cualquier intento de ser comprendido o comprendida. Con este enfoque, busco visibilizar estas barreras estructurales y abrir el debate sobre la necesidad de transformar las condiciones de la deliberación democrática para lograr una participación real y equitativa. Sin embargo, para superar estas barreras no basta con modificar el comportamiento individual; es fundamental promover un cambio colectivo e institucional. Por ello, analizo brevemente técnicas de facilitación del discurso que ayudan a ser conscientes del interlocutor antes de incurrir en injusticias, y propongo el activismo epistémico como herramienta para transformar la estructura del poder discursivo y promover una deliberación realmente equitativa.