¿Podemos considerar pensante a una 'máquina suprema'? Desde la publicación del texto de Turing en 1950, esto ha sido motivo de debate. Resumiendo su postura planteada en el artículo, podemos considerar que existe pensamiento si y sólo si las respuestas de una máquina y una persona son indistinguibles al conversar con ellas. En este contexto, la discusión parece llevarnos a un dilema: o aceptamos que las máquinas piensan (tal como lo sugiere Turing) o caemos en un solipsismo al apoyarnos en la ex…
Read more¿Podemos considerar pensante a una 'máquina suprema'? Desde la publicación del texto de Turing en 1950, esto ha sido motivo de debate. Resumiendo su postura planteada en el artículo, podemos considerar que existe pensamiento si y sólo si las respuestas de una máquina y una persona son indistinguibles al conversar con ellas. En este contexto, la discusión parece llevarnos a un dilema: o aceptamos que las máquinas piensan (tal como lo sugiere Turing) o caemos en un solipsismo al apoyarnos en la existencia de procesos mentales, conciencia, etc. No obstante, deben aceptarse algunos presupuestos para que aceptemos la disyuntiva de Turing, los cuales no se encuentran del todo explicitados. En esta presentación analizaremos la tesis polémica de Turing implementando algunas nociones propias de la filosofía de las ciencias. Más en particular, abordaremos la cuestión de si una máquina puede capturar los aspectos que consideramos "inteligentes" en el comportamiento de una persona y lo abordaremos desde las ideas trabajadas acerca de representación científica, sosteniendo que modelizar el comportamiento de un ser pensante no implica representar el pensamiento mismo (y mucho menos simularlo). Para ello reseñaremos las críticas que se le han hecho a la manera en la cuál Turing presenta el problema y objetaremos que su postura sólo puede ser aceptable si ignoramos que: 1) no toda alusión a los procesos mentales lleva a un solipsismo, 2) no debemos abstraernos de la biología por prejuicios metafísicos y 3) debemos abstenernos de hacer un salto injustificado de los epistemológico a lo ontológico. En ese sentido, la propuesta del trabajo será dar tres objeciones que, sin que se puedan acusar de solipsistas, puedan ser candidatas a debilitar la conclusión a la cual el autor parece llevarnos coaccionadamente.