El diálogo teológico sobre la eucaristía entre católicos, luteranos y anglicanos ha pasado de un conflicto histórico a un acercamiento doctrinal significativo. Los esfuerzos ecuménicos, en particular el documento de 1978 titulado La cena del Señor, han tendido puentes sobre las diferencias relativas a la misa entendida como memorial y sacrificio. Aunque Martín Lutero rechazó la transubstanciación como un concepto “escolástico” y “no bíblico” –prefiriendo la palabra “consubstanciación”, según la …
Read moreEl diálogo teológico sobre la eucaristía entre católicos, luteranos y anglicanos ha pasado de un conflicto histórico a un acercamiento doctrinal significativo. Los esfuerzos ecuménicos, en particular el documento de 1978 titulado La cena del Señor, han tendido puentes sobre las diferencias relativas a la misa entendida como memorial y sacrificio. Aunque Martín Lutero rechazó la transubstanciación como un concepto “escolástico” y “no bíblico” –prefiriendo la palabra “consubstanciación”, según la cual Cristo está presente “en, con y bajo” el pan y el vino—, los diálogos modernos muestran un mayor consenso. Los católicos han aceptado la crítica a los excesos del pasado, mientras que los luteranos consideran cada vez más la eucaristía como una ofrenda de Cristo y de la Iglesia. El anglicanismo rechazó históricamente la idea de transubstanciación, en los 39 Artículos, oscilando a menudo entre las visiones metabólica y simbólica. Sin embargo, los diálogos de la ARCIC, desde 1966, han afirmado una fe común en la presencia real, independientemente de las creencias individuales. Pensadores contemporáneos, como Elisabeth Ascombe y Catherine Pickstock, abogan por un “escepticismo eucarístico” que une lo simbólico y lo ontológico, yendo más allá de la simple dicotomía presencia-ausencia.