Este artículo propone una reformulación neo-funcionalista de la conciencia centrada en la tesis de que la experiencia subjetiva no debe entenderse como una propiedad ontológicamente añadida al procesamiento neural, ni como un contenido recibido por un sujeto previo, ni como un estado ulterior de ciertos contenidos informacionales, sino como la actividad misma de justificación de la información mediante validación recursiva. Frente a la teoría de la identidad, el funcionalismo clásico, el natural…
Read moreEste artículo propone una reformulación neo-funcionalista de la conciencia centrada en la tesis de que la experiencia subjetiva no debe entenderse como una propiedad ontológicamente añadida al procesamiento neural, ni como un contenido recibido por un sujeto previo, ni como un estado ulterior de ciertos contenidos informacionales, sino como la actividad misma de justificación de la información mediante validación recursiva. Frente a la teoría de la identidad, el funcionalismo clásico, el naturalismo biológico, el ilusionismo y las variantes contemporáneas del panpsiquismo o del monismo russelliano, se sostiene que la conciencia no sobreviene al procesamiento informacional, sino que consiste en el acto dinámico por el cual ciertos patrones neuronales de información se validan, se sostienen y se articulan recursivamente dentro del sistema. En este marco, percepción, sensación, experiencia y fenomenalidad no designan niveles ontológicamente distintos, sino diferentes nombres para una misma operación fundamental. El Yo, por su parte, no aparece como condición previa de la conciencia, sino como una construcción autorreferencial posterior, necesaria para la autoconciencia, pero no para la conciencia primaria. El núcleo filosófico de la propuesta consiste en defender que la conciencia no es el resultado de la validación informacional, sino esa misma actividad en cuanto acto perceptivo vivido.